Por lo visto, el 6 de noviembre del 99 mi madre le dijo a mi padre.- Juan, he roto aguas.- Este contestó.- Entonces, ¿voy al mercadona o no?
Y luego vino lo que ya todos sabemos: hospital, parto, familia, luces blancas, camillas, etc.
Mis padres decidieron criarnos a mi hermana y a mí en un pisito de un pueblo de Córdoba, Cabra, rodeados de personalidades como las de María Dolores Pradera, Kate Winslet, Jesús Quientero, o Ken Follett. Era de esperar que tanto uno como otro eligiéramos alguna de estas profesiones.
Después de una infancia, y adolescencia, enredados entre el conservatorio, las clases de baile, teatro, su poquito de deporte, que también lo hubo; mi hermana se decantó por la música y yo por la interpretación.
Así que cuando llegó el momento de estudiar, me hice la maleta, y aunque como los Barrieros’ intenté irme pa’ Madrid, acabé en Valladolid estudiando arte dramático.
Cuando terminé aterricé en Madrid con un monólogo y aquí sigo, aprendiendo, e intentado encontrar mi lugar.